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GESTALT Y PENSAMIENTO SISTEMICO.

manos-pintadas-como-carasde María Guzmán González

El día 30 y 31 de Mayo estaremos en Noto (Sicilia) invitados por la Fundación Italiana Gestalt para profundizar juntos en cómo las constelaciones pueden facilitar nuevas herrmientas a la Gestalt. Sois bienvenidos para seguir enriqueciendo el arte de acompañar… (aquí pincha aquí para ver los datos logisticos).

El origen de la Gestalt está relacionado con una visión holística, es decir vemos a la persona como un todo.
Esta mirada permite descubrir patrones perceptivos y sensoriales que anteceden a patrones de significados. Como corriente humanista, se aleja del enfoque mecanicista ‘causa-efecto’, adentrándose en la posibilidad de gestión del Ser y de sus estados internos y externos (acciones): toda conducta es una manifestación activa de un estado interno.

El pensamiento sistémico surge en los años 50 en un inicio alentado por la confluencia del inquietudes de grandes ramas de estudio. El prisma de un psicólogo, filosofo, antropólogo, sociólogo … podían ser distintos, pero todos deseaban una comprensión de la naturaleza del ser humano.
Esta corriente se aleja de la metáfora del funcionamiento de la psique humana como si fuese un ordenador. La teoría sistémica asemeja su funcionamiento a un ser vivo y, por ello, empezamos a hablar de procesos, de homeóstasis, etc…La aplicación sistémica en la psicología tiene varias escuelas con diferentes enfoques, pero todos ellos trabajan el componente relacional y la interacción a la adaptación al contexto, teniendo en cuenta el ciclo de vida y las diferencias generacionales.
La escuela de Palo Alto genera una tremenda aportación relativa a la comunicación, al entendimiento del lenguaje, que se traslada al campo relacional. Por ejemplo, Virginia Satir, en sus esculturas, es una precursora del trabajo sistémico.

Yo soy Yo, Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas, tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos, será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo, cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti, cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
Yo soy Yo y Tú eres Tú.

Fritz Perls

Tanto la Gestalt como la terapia sistémica comparten su pasión por la aplicación de la fenomenología, corriente filosófica fundamental en el siglo pasado. Aunque tal vez sea Carl Rogers quien describe su aprendizaje de Perls en la terapia centrada en el cliente, la Gestalt y la terapia sistémica abordan intervenciones en el ‘aquí’ y en el ‘ahora’, valorizando las vivencias subjetivas de las personas, no solo las conductuales.

A su vez, desde dónde trabaja el terapeuta y cómo se relaciona con el cliente son aplicaciones bastantes comunes en estas escuelas. Nos alejamos de las convicciones de un doctor sabio y conocedor para adentrarnos en la incertidumbre…
También podemos subrayar la tremenda importancia en la evolución del desarrollo de la persona.

Estas terapias también tienes divergencias. La Gestalt en su origenes trabaja la conciencia individual y su desarrollo, incluyendo los parámetros relacionales, sin adentrarse en la conciencia colectiva, ni en la conciencia trans-personal. Pese a sus diferentes escuelas, el enfoque sistémico introduce la observación del sistema, es decir a las interrelaciones de todos los miembros y se pregunta cuál es la utilidad de un determinado ‘síntoma’ que vemos en uno de los elementos; por ejemplo, para qué sirve el déficit de atención de un hijo, para quién en la familia, para quién lo lleva y para solucionar qué. Esta comprensión invita a salirse de la conciencia individual y, al hacerlo, por supuesto cuestionarse la identidad de la misma conciencia. Uno de los efectos de esta comprensión, por ejemplo, es reconocer una identificación trans-generacional y la capacidad de trabajar esa asociación para dotar de capacidad de respuestas no reactivas a la persona.

Particularmente, una de las ultimas aplicaciones sistémicas son las constelaciones familiares y organizacionales. La aportación de Bert Hellinger más significativa, en mi opinión, es la correlación entre las conciencias individual, colectiva y trans-personal. Esta técnica especifica también tiene varias escuelas y diferentes técnicas de aplicación, pero ofrece la posibilidad de indagar la interconexión del ser en todas sus existencias y en particular de las relaciones familiares, inclusive en relaciones laborales en las que, frecuentemente, encontramos una superposición de contexto.

¿Son estas metodologías incompatibles? A mi entender son complementarias.

La visión general del sistema permite una rápida profundización en la comprensión perceptiva, emocional y comportamental.
Una de las fáciles preguntas que siempre ayuda en sesión suele ser “¿quién se alegraría o entristecería de este cambio?”. El trabajo sistémico aporta un enfoque relacional e implica un conocimiento que permite trabajar al mínimo con tres elementos: terapeuta, cliente, conflicto relacional del cliente. Esto requiere de una competencia y manejo de equipos, grupos y del ‘triangulo’.
Si es verdad que la constelación desvela fenoménicamente el enredo, la integración corporal es probablemente mucho más profunda a través de una sesión gestáltica posterior. Por ello, cuando en lugar de ‘hacer terapia’ hacemos coaching sistémico, incorporamos muchas técnicas provenientes de la Gestalt, como la silla caliente.

Estas escuelas continúan su propia evolución y están empezando a incorporar la realidad cuántica, a nivel energético y vibracional, tanto en la preparación de sus terapeutas como en el trabajo en sesión. Personalmente, cada vez vivo más encuentros entre ambas escuelas. En constelaciones, algo muy específico dentro de lo sistémico, es importante comprender la visión trans-personal y la innovación de essta mirada. Esta parte no es comparable con la Gestalt. Aun así, la visión sistémica implica que, cuando vamos subiendo a nivel de conciencia, vamos englobando más y más, llegando finalmente a la Unidad. En ese punto, no hay distinción entre el ‘yo’ y el ‘tú’… yo soy tú. Pero el inicio de este transito es cuando dejamos de proyectar en la persona que tenemos en frente y podemos decirle “yo te veo”.

Tu eres yo y yo soy tú…
Tú cultivas la flor que hay en ti,
Para que yo sea hermoso.
Yo transformo la basura que hay en mí,
Para que no tengas que sufrir.

Yo te apoyo
Y tú me apoyas.
Estoy en este mundo para darte paz;
Tú estás en este mundo para darme alegría

Thich Nhat Hanh

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